Ahí quedó la tragedia de una vida.
En una simple noticia convertida.
Inmersa entre las páginas de un diario.
En la pantalla de un televisor brillando
que a través de los días se fue olvidando.
Pero esa madre en la realidad aún llora.
Aún lamenta el dolor que le han causado.
Lleva en su corazón un lazo negro
que ya nunca jamás podrá arrancarlo.
¡Piénsalo!
¡Dime tú cómo podrá!
¿Cómo querrá siquiera desatarlo?
¡Vidas truncadas!
¡Almas desgarradas!
¿Qué le importará a nadie su llanto?
Quedaron en esa foto retratadas,
madre e hija en el mayor quebranto.
Solas, sin más familia y ya..
sin nada.
Desolación
y confusión
y espanto.
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