No
olvidaré aquel brillo
que
parecía diamantes
refulgiendo en el agua...
ansiosas y contentas
llevadas por mi padre
una
mañana cálida.
No
olvidaré las risas,
ni las
manos cogidas,
ni la
brisa salada.
No
olvidaré la música
de las
olas errantes
al
llegar a la playa.
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